Guía del instalador

Etiqueta energética: qué es y cómo interpretarla

Antes de comprar cualquier artículo de iluminación u otros electrodomésticos, debemos tener en cuenta la etiqueta energética. Desde hace unos años, las lámparas y luminarias deben llevar la etiqueta energética que mide su eficiencia de consumo, igual que también lo llevan otros electrodomésticos mayores como los frigoríficos y calefacciones.  

¿Qué es la etiqueta energética?

La etiqueta energética es una información que, por obligación legal, deben incluir las lámparas y electrodomésticos. La normativa europea regula tanto el formato de la etiqueta como la información que debe contener, así como los aparatos que obligatoriamente la deben llevar para su comercialización en la Unión Europea. 

Pero, ¿para qué sirve la etiqueta energética? Su principal misión es informarnos sobre la eficiencia energética de un aparato, entendiendo esta como el rendimiento producido con el menor consumo posible. Las tecnologías antiguas, como por ejemplo las bombillas incandescentes, tenían una capacidad de iluminación muy baja en comparación con el consumo de energía que necesitaban. Las nuevas tecnologías como las lámparas LED tienen un mejor rendimiento consumiendo bastante menos. Una bombilla LED de 14 vatios equivale a una lámpara incandescente de 110 vatios, por ejemplo. 


Ejemplo de etiqueta energética

Clasificación energética 

La clasificación energética se representa mediante una escala de letras, que en el caso de las lámparas va desde la A++ a la E. Entre ellas estarían las siguientes clases A+, A, B, C y D

Se parte de un valor medio de consumo de las lámparas, y se van clasificando hacia arriba o hacia abajo según su consumo sea superior o inferior a ese valor medio. Para ello existe una normativa (DIN EN50285) que tiene en cuenta el flujo luminoso aportado por la lámpara y su consumo en watios. 

Información que contienen las etiquetas energéticas

Las etiquetas energéticas deben incluir en nombre del fabricante y el modelo. Deben representar el gráfico en forma de escala, realizado con  flechas de colores y la clasificación A++ a E, indicando a cuál pertenece la lámpara en cuestión. En la parte inferior de la etiqueta, se expresa el consumo medio ponderado de energía en Kilovatios horas (KWH) en un periodo de 1000 horas

Las luminarias, además, incluyen información sobre la fuente de iluminación que incluye. Debe decir si lleva lámparas LED por ejemplo u otra tecnología. 

Existen excepciones a la obligatoriedad de la etiqueta energética. No necesitan llevarlas las lámparas con un flujo luminoso inferior a 30 lúmenes ni las lámparas LED que funcionan con pilas. Tampoco los LED que no están diseñados para iluminar (señalización, etc.). Ni  los LEDs que formen parte de una luminaria, ya que ésta será la que lleve la clasificación.

Ejemplos de clasificación energética de las lámparas

Las lámparas LED siempre serán como mínimo clase A. Los fluorescentes pueden ser clase A o B. Las lámparas halógenasestán entre la C y la D, y las incandescentes, las menos eficiente, que además ya no se fabrican, son clase E.  

En definitiva, como hemos visto en este post, antes de comprar una lámpara merece la pena fijarnos bien en la clasificación energética de la misma, ya que la iluminación supone una parte importante de la factura de la luz. El ahorro puede ser hasta del 80% entre una tecnología y otra.

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